San Luis Potosí, S.L.P., viernes 17 de abril de 2026.– El encarecimiento de productos básicos como el jitomate, el chile y otras verduras en San Luis Potosí no sólo responde a factores estacionales, sino también a una combinación de rezagos estructurales, altos costos de transporte y dependencia de otros estados, situación que comerciantes califican como insostenible para las familias, de acuerdo con declaraciones de Alfredo Gonzales Torres.
El comerciante explicó que productos como el jitomate alcanzan hasta los 48 pesos por kilo, mientras que el chile serrano se ubica entre los 80 y 85 pesos, precios que se han incrementado en las últimas semanas ante la falta de producción local. “No hay cosecha y el precio lo pone el que trae el producto”, señaló.
Indicó que, tras la temporada invernal, la región carece de infraestructura suficiente para mantener la producción agrícola, lo que provoca escasez y obliga a traer mercancía desde estados lejanos como Sinaloa, elevando considerablemente los costos.
A esta problemática se suma el incremento en los combustibles, particularmente el diésel, que impacta directamente en el transporte de alimentos. “Todo viene desde el combustible, desde lo que consume el camión hasta los gastos del operador”, explicó.
Aunque reconoció que el fenómeno se repite cada año, consideró que la falta de soluciones de fondo ha agravado el problema, ya que no existe un “contrapeso” de producción local que permita estabilizar los precios.
El impacto ya se refleja en el gasto familiar. Tan solo en frutas y verduras, una familia de cuatro personas puede destinar alrededor de 800 pesos semanales, cifra que aumenta hasta mil 500 pesos al incluir otros productos básicos como carne y abarrotes.
Además, señaló que tras periodos de alto consumo, como Semana Santa, la actividad comercial disminuye, lo que también afecta a los vendedores, quienes enfrentan menor afluencia de clientes en medio de precios elevados.
En este contexto, el aumento en los alimentos básicos exhibe no sólo un problema de mercado, sino la falta de políticas que fortalezcan la producción local y reduzcan la dependencia de otras regiones, lo que mantiene a San Luis Potosí vulnerable ante cada ciclo de escasez.